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Memoria CS 2010
| ¿Es Granada una buena ciudad para la ciencia? |
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¿Es Granada una buena ciudad para la ciencia? Editorial de Paraninfo (Jueves, 30 de diciembre de 2010) Buenas noches, señoras y señores. Permítanme que me cuele una vez más en su casa para hablarles en nombre del Consejo Social de la Ciudad de Granada. Granada es conocida en el mundo como una ciudad turística. Ni industrial, ni agrícola; sólo turística. Ni siquiera como ciudad comercial es realmente un centro de primera magnitud. Un tiempo fue una gran capital regional y en su momento aspiró a centro financiero de cierta magnitud, y de eso vivimos en parte, pero hace ya mucho que las cosas cambiaron y no precisamente para mejor.
Pero hay más, algo realmente importante que muchos desconocen: Granada es también una sociedad científica de notable magnitud. En ese terreno la ciudad es uno de los “polos de la ciencia” por derecho propio, probablemente uno de los más destacados de España. Para los científicos y universitarios es algo bien conocido, pero no lo es para el hombre de la calle salvo los seguidores de PARANINFO. La situación es la siguiente: nuestra ciudad dispone de un equipamiento científico de considerable importancia; miles de investigadores viejos y jóvenes, que patronea la Universidad de Granada junto a otros numerosos centros y especialidades, desde las tecnologías biológicas avanzadas en el CSIC, a la Teología de alto nivel en la Congregación para la Educación católica en la Facultad de Teología, pasando por la investigación hospitalaria y los centros de reciente implantación en el prometedor Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud. Tal como defendemos en PARANINFO, nuestro particular “polo de la ciencia” está bien asentado en la red mundial del conocimiento y en determinadas áreas ocupa posiciones distinguidas: biología, salud, informática, ciencias de la Tierra, son unas de entre otras muchas que alcanzan personalidad diferenciada. Todas ellas responden a los latidos de la ciencia global y la UGR abre a nuestros jóvenes una gran puerta de acceso a la carrera de la ciencia global. Pero podemos dudar que ni la Universidad ni la Ciudad tengan un latido común; que se realimenten mutuamente. Aparte de recibir y aprovechar señales globales, el tejido científico local debería responder también a necesidades específicas de carácter local. Originalidades propiamente nuestras, que nos pongan en cabeza de la reflexión mundial no por correr con el pelotón sino por ir por libre, con rasgos propios. Las chispas de la inteligencia, donde la hay, surgen también de necesidades estrictamente locales. Más aún, las necesarias sinergias ciencia-empresa responden a menudo a las solicitudes del tejido social y empresarial. En ese terreno somos débiles y deberíamos mejorar estrechando las relaciones entre la ciudad y su polo científico y tecnológico. Díganme pues: dado que disponemos de un inmenso capital humano y de notables recursos materiales al servicio de la ciencia ¿Qué podemos hacer para incorporarnos todos, científicos y no científicos, para hacer de ello una fuente de riqueza sostenible en el mundo de la moderna sociedad del conocimiento? Contamos con usted para avanzar y diversificar nuestra presencia en el camino de la ciencia. Sigan con nosotros. Estamos a su servicio.
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Memoria del Consejo Social de la ciudad de Granada 2010
